Michelle

Michelle es un cambio en la forma de enfrentar los problemas; es una alternativa en la búsqueda de soluciones; es una esperanza en la administración de los recursos públicos; es una renovación en el orden de prioridades del país; es una provocación y un desafío generacional y de genero; es un incentivo a la evolución mental de todos nosotros y será una amiga, compañera y Presidenta de todos los chilenos.

Por Carlos Cuadrado Prats cuadradoprats@gmail.com
Profesor Universitario
Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral
Miembro del Directorio de la Corporación AireLibre

Chile vuelve a ser Historia porque sus ciudadanos se manifestaron mayoritariamente por la continuidad y el cambio, por la historia y el futuro que representa Michelle Bachelet.

Un cambio profundo, ni light ni superficial como el que ofrecía Joaquín Lavín ni hipócrita y funcional como el que representaba Sebastián Piñera.

Es un cambio estructural, profundo y verdadero, que no sólo promete cambiar las estructuras del país sino también la forma de pensar de sus habitantes, renovando las relaciones interpersonales entre hombres y mujeres y haciendo más humana la convivencia entre los ciudadanos.

Michelle es un cambio en la forma de enfrentar los problemas; es una alternativa en la búsqueda de soluciones; es una esperanza en la administración de los recursos públicos; es una renovación en el orden de prioridades del país; es una provocación y un desafío generacional y de genero; es un incentivo a la evolución mental de todos nosotros y será una amiga, compañera y presidenta de todos los chilenos.

Es la continuidad porque con ella triunfan Amanda Labarca, Elena Caffarena y Maria de la Cruz, entre otras destacadas mujeres que, de Chile, de su gente y de Michelle, orgullosas se sentirían el próximo domingo.

Es la continuidad porque con ella llegan nuevamente al poder Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos, Eduardo Frei Montalva, Salvador Allende, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Patricio Aylwin y Ricardo Lagos.

Es la continuidad porque por la puerta principal de la Moneda vuelven a ingresar el general Schneider, el general Prats, el general Sepúlveda, el general Pickering y muchos otros oficiales generales, de hoy y de ayer, que son ejemplo de rectitud moral, de respeto a la Constitución y de lealtad al pueblo de Chile que juraron proteger y prometieron respetar. Por cierto que con ellos ingresa el general Alberto Bachelet, cuyos valores democráticos, progresistas y de justicia social son representados, hoy con dignidad, por su mujer Ángela Jeria y por su hija Michelle.

Es la continuidad porque junto a Michelle Bachelet entran a La Moneda los sueños y esperanzas de los más humildes de Chile y también la opción preferencial por los pobres de humanistas laicos y humanistas cristianos, de la Iglesia Católica y de otras iglesias. Con ella ingresan a la Moneda Monseñor Raúl Silva Henríquez, Monseñor Alvear, Monseñor Larrain y por cierto, sonriente y feliz, el Padre Alberto Hurtado.

Es la continuidad porque entran también en marcha triunfal Luis Emilio Recabarren, Clotario Blest, Manuel Bustos y los trabajadores de Chile. Y entre ellos nuevamente sonriente y combativa, viniendo del mar, la dirigenta Marta Ugarte se suma a ellos. Junto a ella entran Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Víctor Jara, Violeta Parra, Maria Luisa Bombal y Gabriela Mistral.

Michelle es continuidad y cambio, es futuro y es historia. Con ella avanza la Historia de Chile... la historia digna, de hombres y mujeres esforzados que han permitido construir el Chile que hoy disfrutamos.

El domingo pasado quedaron en la acera de enfrente, y sin ingresar a la Moneda, quienes violaron la Constitución y las leyes; quienes traicionaron a Presidentes de Chile, quienes asesinaron Comandantes en Jefe, quienes dispararon contra edecanes navales, quienes bombardearon La Moneda, quienes fueron terroristas y asesinos y hoy son productores de vino, refinados empresarios y connotados abogados. Tampoco llegarán a Palacio quienes en estos años han votado contra los trabajadores, quienes apoyaron dictaduras, quienes intentan subestimar la inteligencia de nuestros compatriotas, quienes intentan ganar elecciones comprando conciencias y votos y quienes hoy niegan con palabras lo que ayer hicieron con sus propias manos.

El pueblo de Chile los conoce con nombre y apellidos y el pueblo de Chile no se equivoca por cuanto ellos no reciben la confianza, el apoyo y el voto de los chilenos y chilenas desde 1958. Por eso triunfamos con Michelle... porque ella es futuro, es dignidad, y es historia conocida, reconocida y admirada por los chilenos.

Es la historia digna de la Patria que vuelve a escribirse esta vez con nombre de mujer para construir presente y planificar futuros. Es la tradición de Chile que ingresa a La Moneda. Una tradición y una historia que Michelle podrá explicar al mundo personalmente en los 4 idiomas que ella habla.

Con el triunfo de Michelle hemos dado continuidad histórica y política a las mejores tradiciones republicanas de nuestra Patria. Hemos reconocido nuestros valores y esperanzas encarnados en una mujer que representa la digna tradición política de Chile. Hemos convocado junto a ella a todos los que han construido la Patria que hoy vivimos. Hemos vencido a quienes pretenden el poder para satisfacer egos personales o para proteger e incrementar sus granjerías y privilegios. Hemos hecho triunfar a Chile. Hemos abierto las ventanas y estamos escribiendo felices y orgullosos nuestra propia historia para beneficio de todos los chilenos.