Mirando el futuro
La conjunción del elevado precio del cobre, apoyo internacional, mayoría parlamentaria, ciudadanía entusiasmada y movilizada, y caras nuevas, entre otros elementos, permiten presagiar un gran gobierno de Michelle Bachelet. Sin embargo, y sin lugar a dudas, el factor principal del éxito del futuro gobierno reposa en la capacidad de conducción y sentido político que ha demostrado tener la otrora candidata y hoy Presidenta Electa de Chile. Por Carlos Cuadrado Prats
Profesor Universitario
Master en Gestión de la Comunicación Política y Electoral
Miembro del Directorio de la Corporación AireLibre
El triunfo logrado por Michelle Bachelet el 15 de enero de 2006 la transforma en la figura política indiscutida del país y le permite iniciar su mandato presidencial con la tranquilidad de que su victoria no deja espacio para cuestionar su legitimidad ni su impresionante ascendencia y autoridad sobre el pueblo de Chile.
Con una victoria holgada, superior a la que obtuvo Ricardo Lagos ante Joaquín Lavín, Michelle Bachelet tiene la posibilidad histórica de hacer que la ciudadanía sea parte activa de una verdadera revolución política, económica, cultural y social en nuestro país.
La experiencia política adquirida en sus años de militancia publica y clandestina; la actividad profesional como doctora y como Ministra de Salud; su formación académica en Alemania, Estados Unidos y Chile; el dominio de 4 idiomas; su capacidad de transformar el odio sufrido en ejemplo de dignidad y orgullo; la actitud asumida como Ministra de Defensa frente a instituciones que en el pasado se apartaron del deber constitucional; su profundo amor por Chile y por su gente, son los elementos estructurales del profundo respeto y admiración que, dentro y fuera de Chile, se siente por quien será Presidente de Chile a partir del 11 de marzo próximo.
Michelle Bachelet iniciará su mandato con un entusiasmo ciudadano y un apoyo popular no visto en Chile desde el triunfo del NO. Sin embargo, la Presidenta de Chile no visualizará en la ciudadanía un peligro sino una oportunidad para reconstruir un tejido social que ha sido muy difícil de reconstruir tras el termino de la dictadura.
La nueva administración ha propuesto plebiscitos e iniciativas populares de ley que darán a la ciudadanía participación directa en temas de interés nacional permitiendo a la población contribuir al cumplimiento del programa de gobierno cuando la oposición asuma posiciones contrarias al interés nacional. A este activo y necesario apoyo ciudadano se sumará también la mayoría concertacionista que, en ambas Cámaras, lograra la Concertación en diciembre pasado. No es un tema menor si se toma en cuenta que Michelle Bachelet gobernará además con una derecha dividida que tardará muchísimo tiempo en reestablecer los grados de confianza y de respeto mutuo existentes con anterioridad al lanzamiento de la candidatura de Sebastián Piñera.
La conjunción de los escenarios antes descritos permite visualizar que el gobierno de Michelle Bachelet podrá cumplir con el programa de gobierno que le ha prometido a la conciencia política de Chile y que, de no ser así, la población sabrá claramente los motivos y quienes han sido los que se han opuesto a la voluntad popular.
A la situación política favorable debería agregarse también una proyección económica bastante auspiciosa para la primera mujer Presidenta de Chile. El precio del cobre ha batido todos los records a nivel internacional y las proyecciones señalan que no debería sufrir una baja sustancial en los próximos años. Si a esto se suma la voluntad de establecer impuestos a las empresas cupríferas se puede concluir que los ingresos del Estado se incrementarán sustancialmente en los próximos años.
Otro factor para estar optimista es la actual tasa de crecimiento de nuestro país que, de no existir situaciones límites a nivel interno o mundial, deberían mantenerse con los beneficios que ello reporta en el ámbito de la contratación de mano de obra, actividad productiva y exportaciones.
El hecho de que el mandato presidencial de Michelle Bachelet sea tan sólo de 4 años también permite visualizar que es muy difícil que se produzcan situaciones internacionales que afecten profundamente al país. No se aprecian en el horizonte procesos recesivos que puedan golpear a la economía chilena y pareciera ser que en los países de la zona tiende a establecerse una estabilidad política y económica que garantiza un entorno favorable para desarrollo de nuevos negocios.
Junto con los factores antes señalados resulta claro que Chile ha vuelto a ser visto como un país interesante a nivel internacional y que concita la simpatía de numerosos gobiernos. Es por ello que es fácil visualizar que las relaciones internacionales de nuestro país serán de un dinamismo que va requerir un Ministerio de Relaciones Exteriores acorde con el proceso histórico que vive Chile.
La renovación de caras y la paridad también son elementos que, de ser bien utilizados, prometen renovar el estilo de hacer política en nuestro país y, además, establecer un ritmo de gestión gubernamental distinto al hasta ahora vivido.
La conjunción de todos los elementos antes descritos (elevado precio del cobre, alta tasa de crecimiento, apoyo internacional, derecha dividida, mayoría parlamentaria, ciudadanía entusiasmada y movilizada, periodo presidencial breve, paridad y caras nuevas) permite presagiar un gran gobierno de Michelle Bachelet. Sin embargo, y sin lugar a dudas, el factor principal del éxito del futuro gobierno reposa en la capacidad de conducción y sentido político que ha demostrado tener la otrora candidata y hoy Presidenta Electa de Chile.
Michelle Bachelet hoy hace historia siendo electa Presidenta de Chile pero en 4 años más ella pasará a la Historia de Chile como una de las gobernantes más osadas, hábiles y exitosas del continente americano. |